Moeve y Galp estudian una fusión histórica para crear un gigante energético ibérico

La antigua Cepsa, ahora Moeve, y la portuguesa Galp analizan una fusión de activos clave que podría redefinir el mercado energético en España y Portugal y reforzar la competencia frente a Repsol.

Redacción otrodiario4 min de lectura
Moeve y Galp estudian una fusión histórica para crear un gigante energético ibérico
Fusión Moeve y Galp

El mapa energético de la península ibérica podría vivir uno de sus mayores cambios en décadas. Moeve, la compañía que opera bajo la nueva marca tras la transformación de Cepsa, y la petrolera portuguesa Galp han iniciado conversaciones para estudiar una posible fusión de parte de sus negocios, una operación que aspira a crear un gran actor con dimensión suficiente para competir de tú a tú con Repsol.

Según ha publicado Expansión, ambas compañías han firmado un acuerdo preliminar no vinculante para analizar la integración de determinados activos industriales y comerciales. La información ha sido confirmada también por Cinco Días y El Economista, que coinciden en señalar que se trata de una de las operaciones corporativas más relevantes que se han planteado en el sector energético ibérico en los últimos años.

Una fusión para ganar tamaño y eficiencia

El planteamiento que está sobre la mesa pasa por la creación de dos grandes plataformas diferenciadas. Por un lado, una sociedad industrial que agruparía actividades de refino, química, trading y combustibles bajos en carbono. Por otro, una compañía centrada en la distribución minorista, las estaciones de servicio y los servicios de movilidad. Esta estructura permitiría separar negocios, optimizar la gestión y atraer inversores con distintos perfiles.

De acuerdo con los datos publicados por la prensa económica, la suma de Moeve y Galp permitiría crear una red conjunta de miles de estaciones de servicio en España y Portugal, situándose en niveles muy similares a los del actual líder del mercado. En términos industriales, la capacidad de refino combinada colocaría al nuevo grupo entre los más relevantes del sur de Europa.

Comunicados oficiales y postura de las empresas

Tanto Moeve como Galp han confirmado públicamente la existencia de conversaciones. En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Moeve señaló que «se trata de un análisis preliminar, sin carácter vinculante, y que no existe ninguna decisión definitiva». En una línea similar, Galp indicó que evalúa de forma continua oportunidades estratégicas que generen valor para sus accionistas.

Ambas compañías subrayan que cualquier eventual acuerdo estaría sujeto a múltiples condiciones, entre ellas la aprobación de sus órganos de gobierno y de las autoridades regulatorias.

Aun así, el mero anuncio ha sido suficiente para despertar el interés del mercado y de los analistas, que ven en esta operación una respuesta clara a la necesidad de ganar escala en un contexto de elevada competencia y presión regulatoria.

Impacto económico y competencia con Repsol

Desde el punto de vista económico, la fusión tendría un impacto directo en la estructura del mercado. Repsol ha mantenido durante años una posición dominante en refino, distribución y servicios energéticos en la península ibérica. La unión de Moeve y Galp permitiría crear un competidor con mayor músculo financiero, capacidad de inversión y presencia geográfica.

Según destacan analistas citados por Cinco Días, la mayor escala facilitaría la reducción de costes operativos, una mejor negociación con proveedores y una oferta más competitiva para clientes particulares y empresas. Además, el nuevo grupo tendría más margen para afrontar inversiones en modernización industrial y nuevas soluciones energéticas.

La operación responde a una lógica industrial clara: ganar tamaño para competir en un mercado cada vez más concentrado y exigente.

Atracción de capital y visión a largo plazo

Otro de los elementos clave es la atracción de capital. Moeve cuenta con el respaldo del fondo soberano Mubadala, mientras que Galp dispone de una base accionarial diversificada y una sólida posición financiera.

La creación de una plataforma industrial conjunta podría resultar especialmente atractiva para inversores interesados en activos energéticos con recorrido a largo plazo.

Tal y como recoge El Economista, la integración también permitiría acelerar proyectos vinculados a la transición energética, como los combustibles sostenibles, el hidrógeno renovable y la eficiencia industrial, áreas en las que ambas compañías ya han anunciado inversiones relevantes.

Retos regulatorios y próximos pasos

No obstante, la fusión no está exenta de obstáculos. Las autoridades de competencia de España y Portugal deberán analizar en detalle el impacto de la operación para garantizar que no se reduzca la competencia ni se perjudiquen los intereses de los consumidores. Este proceso podría prolongarse durante meses.

Por ahora, no existe un calendario cerrado ni un acuerdo definitivo. Sin embargo, el movimiento ya ha generado una fuerte expectación en el sector.

Si finalmente se materializa, la fusión entre Moeve y Galp podría marcar un antes y un después en la energía ibérica, consolidando un nuevo actor capaz de disputar el liderazgo a Repsol y de influir en la evolución futura del mercado.


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