La nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 no solo tendrá impacto en las nóminas de millones de trabajadores en España.
Diversos estudios académicos apuntan a que un incremento del salario mínimo puede traducirse en un aumento de la contratación de robots y sistemas automatizados por parte de las empresas, especialmente en sectores con tareas repetitivas.
El SMI se sitúa en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, equivalentes a 17.094 euros brutos anuales, con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2026 tras la aprobación del real decreto.
La subida, del 3,1%, se enmarca en una tendencia de incrementos sostenidos desde 2018, que han elevado de forma significativa el suelo salarial en España.
Un cambio que afecta directamente a la estructura de costes
En el tejido empresarial español, compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, cualquier variación del SMI tiene un efecto directo en los costes laborales. No solo impacta a quienes cobran el mínimo, sino que obliga a revisar escalas salariales, complementos y categorías, generando un efecto arrastre.
Cuando el coste por trabajador aumenta, las compañías analizan alternativas para mantener márgenes y competitividad. Entre ellas, la inversión en tecnología gana peso. La automatización permite mantener o incluso incrementar la producción con menos horas de trabajo humano, reduciendo la exposición a futuras subidas salariales.
La evidencia que relaciona salario mínimo y robots
Un estudio reciente titulado Minimum Wages and the Rise of the Robots, disponible en ResearchGate, concluye que un aumento del 10% en el salario mínimo se asocia, en promedio, con un incremento cercano al 8% en la adopción de robots en determinados sectores industriales.
Otra investigación publicada en ScienceDirect señala que el efecto es más intenso en empresas grandes y en actividades con tareas rutinarias y fácilmente automatizables.
Aunque los análisis no se centran exclusivamente en España, ofrecen un marco para entender cómo los incrementos salariales sostenidos pueden modificar las decisiones de inversión.
Asimismo, trabajos académicos difundidos en Nature exploran el vínculo entre políticas de salario mínimo y adopción tecnológica, destacando que el impacto depende del contexto productivo y del grado de automatización previo.
Los sectores españoles más expuestos
En España, los sectores potencialmente más sensibles a este fenómeno son aquellos donde coinciden salarios cercanos al SMI, tareas repetitivas y disponibilidad tecnológica para sustituir parte del trabajo humano.
Entre ellos destacan la logística y los almacenes, la hostelería organizada, determinadas ramas de la industria manufacturera, el sector agroalimentario y algunos servicios administrativos.
En estos ámbitos, la automatización puede materializarse en robots industriales, sistemas de clasificación automática, cajas de autoservicio o software que reemplaza tareas de gestión básica.
España se encuentra además entre los países europeos con un volumen relevante de instalaciones de robots industriales en los últimos años. Informaciones sectoriales que citan datos de la International Federation of Robotics (IFR) apuntan a que en 2024 se instalaron miles de nuevos equipos en el país.
Un mercado laboral en plena transformación
El cruce entre subidas salariales y avance tecnológico está redefiniendo el mercado laboral español. Para algunas empresas, la automatización se convierte en una herramienta para absorber el incremento de costes.
Para otras, especialmente las más pequeñas, puede representar una inversión difícil de asumir a corto plazo.
En cualquier caso, el debate ya no gira únicamente en torno a cuánto sube el salario mínimo, sino a cómo ese aumento puede acelerar decisiones estratégicas en materia de inversión en robots, digitalización y reorganización del trabajo en España.




