Cuba sin comida, sin combustible y sin turistas: la vida en la isla se paraliza bajo la presión de EE.UU.

La crisis en Cuba se ha profundizado esta semana: desabastecimiento de alimentos, escasez de combustible y el colapso del turismo golpean la vida cotidiana ante la intensificación de las sanciones de Estados Unidos.

Redacción otrodiario3 min de lectura
Cuba sin comida, sin combustible y sin turistas: la vida en la isla se paraliza bajo la presión de EE.UU.
Calle en Cuba

La vida cotidiana en Cuba se ha transformado drásticamente en las últimas semanas. La escasez de alimentos básicos, la falta de combustible y la paralización casi total del sector turístico han dejado a gran parte de la población sin medios para trabajar o abastecer sus necesidades esenciales, en medio de una escalada de presión económica y política por parte del Gobierno de Estados Unidos.

El impacto de la falta de combustible ha sido especialmente severo. A principios de febrero, las autoridades cubanas informaron que el país se quedaba sin reservas de combustible para aviones, lo que obligó a aerolíneas internacionales a suspender vuelos regulares o realizar escalas técnicas fuera de la isla por falta de suministro.

La ausencia de combustible no solo ha paralizado el transporte aéreo, sino que también ha provocado la reducción de servicios de transporte público, cierres de escuelas y una drástica disminución de la actividad económica en sectores fundamentales como el turismo y el transporte de bienes.

La escasez energética también ha impactado servicios básicos. Los camiones de recolección de basura operan con capacidad reducida debido a la falta de combustible, provocando acumulación de residuos en las calles de La Habana y otras ciudades, con efectos negativos para la salubridad pública.

Según informó Reuters, la reducción del suministro energético ha afectado directamente la operatividad municipal y la movilidad interna.

El sector salud atraviesa una situación crítica. En hospitales de distintas provincias se han reducido servicios médicos, posponiendo cirugías programadas y limitando tratamientos especializados, debido a que los generadores de respaldo no pueden utilizarse de manera sostenida por las restricciones de combustible. Medios como CNN en Español han señalado que esta situación agrava la vulnerabilidad de pacientes crónicos, mujeres embarazadas y niños.

El turismo, una de las principales fuentes de divisas del país, también se ha desplomado. Varias aerolíneas extranjeras han cancelado o reducido frecuencias ante la imposibilidad de garantizar operaciones estables. La caída de visitantes afecta directamente a miles de trabajadores del sector privado, desde arrendadores hasta conductores y pequeños negocios vinculados a la actividad turística.

La crisis alimentaria se ha intensificado en paralelo. La combinación de limitaciones energéticas y dificultades logísticas complica la distribución de productos básicos en mercados estatales y privados. Organismos internacionales han advertido que las restricciones al suministro de combustible repercuten en el transporte de alimentos y en el funcionamiento de sistemas esenciales como el bombeo de agua.

El Gobierno cubano denuncia que la situación responde al endurecimiento de las sanciones estadounidenses. Desde La Habana se insiste en que las restricciones financieras y energéticas forman parte de una estrategia de presión para forzar cambios políticos internos. Washington, por su parte, mantiene que sus medidas buscan promover reformas democráticas y responsabiliza al modelo económico cubano de la crisis estructural.

Mientras tanto, la población enfrenta un escenario de incertidumbre creciente. La combinación de escasez de combustible, caída del turismo y dificultades para acceder a alimentos configura uno de los momentos más complejos para la isla en los últimos años. En barrios de distintas ciudades, las largas filas para conseguir productos básicos se han convertido nuevamente en parte del paisaje cotidiano.

La pregunta que sobrevuela el país es cuánto tiempo podrá sostenerse esta situación. Sin combustible suficiente, sin turistas y con el comercio exterior limitado, la economía cubana atraviesa una parálisis que impacta directamente en la vida diaria de millones de personas.