España supera por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero y se acerca a los 50 millones de residentes

La población residente en España alcanza los 49,57 millones de personas a 1 de enero de 2026 tras crecer en más de 81.000 habitantes en el último trimestre de 2025. Por primera vez, más de 10 millones han nacido fuera del país.

Redacción otrodiario6 min de lectura
España supera por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero y se acerca a los 50 millones de residentes
Mapa de España

España acaba de marcar un hito demográfico sin precedentes. Por primera vez en su historia, el número de personas residentes nacidas en el extranjero supera los 10 millones, según los últimos datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Al mismo tiempo, la población total del país continúa creciendo y se sitúa en 49.570.725 habitantes a fecha 1 de enero de 2026.

El incremento registrado durante el cuarto trimestre de 2025 ha sido de 81.520 personas, consolidando una tendencia al alza que se mantiene desde hace varios ejercicios.

El crecimiento se explica, fundamentalmente, por el aumento de población de origen extranjero, que compensa el saldo vegetativo negativo derivado del envejecimiento y la baja natalidad.

Un cambio estructural en la demografía española

Superar la barrera de los 10 millones de personas nacidas fuera de España no es un dato coyuntural. Representa un cambio estructural en la composición demográfica del país.

En términos porcentuales, más del 20% de los residentes han nacido en el extranjero, una cifra que hace apenas dos décadas parecía impensable.

Este fenómeno responde a varias dinámicas. Por un lado, España continúa siendo un destino atractivo para trabajadores procedentes de América Latina, el norte de África y otros países europeos.

Por otro, la estabilidad económica relativa, la demanda de mano de obra en sectores como la hostelería, la construcción o los cuidados, y la existencia de redes familiares ya asentadas actúan como factores de atracción.

El INE subraya que el crecimiento poblacional del último trimestre se debe casi en su totalidad al saldo migratorio positivo. Mientras tanto, el número de nacimientos sigue siendo insuficiente para garantizar el reemplazo generacional, lo que refuerza el papel de la inmigración como motor demográfico.

La población roza los 50 millones

Con 49.570.725 habitantes registrados a comienzos de 2026, España se aproxima a un nuevo umbral simbólico: los 50 millones de residentes. La pregunta ahora es cuándo se alcanzará esa cifra.

Las proyecciones demográficas más recientes del INE apuntan a que, si se mantiene el actual ritmo de crecimiento impulsado por la inmigración, España podría superar los 50 millones de habitantes entre finales de 2026 y el año 2027.

No obstante, estas estimaciones dependen de variables como la evolución económica europea, los flujos migratorios internacionales y posibles cambios en la política migratoria.

En sus escenarios a medio plazo, el organismo estadístico prevé que la población continúe aumentando durante la próxima década, aunque con ritmos moderados. El factor clave seguirá siendo el saldo migratorio, dado que el envejecimiento poblacional continuará intensificándose.

Gráfico de la población en España desde 2000 hasta 2025

Desde el año 2000 hasta 2025, la población de España ha experimentado una profunda transformación demográfica marcada por dos grandes fases: un fuerte crecimiento durante el ciclo expansivo previo a la crisis financiera, un periodo de estancamiento y ligera caída tras 2012, y un nuevo impulso en los últimos años hasta alcanzar máximos históricos. En este cuarto de siglo, el país ha pasado de algo más de 40,6 millones de habitantes a superar los 49 millones.

Buena parte de esta evolución está vinculada al aumento de la población extranjera y de las personas nacidas en el extranjero, cuyo peso ha crecido de forma significativa en el conjunto demográfico. La inmigración se ha consolidado como un factor estructural para entender tanto las etapas de expansión como la recuperación reciente, en un contexto de baja natalidad y envejecimiento de la población española.

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Impacto social y económico

El aumento de población nacida en el extranjero tiene implicaciones directas en el mercado laboral, el sistema educativo, la sanidad y las políticas públicas.

La inmigración contribuye al crecimiento del PIB y a la sostenibilidad del sistema de pensiones al ampliar la base de cotizantes.

Al mismo tiempo, el reto para las administraciones públicas pasa por garantizar la integración social, el acceso a la vivienda y la cohesión territorial.

En comunidades autónomas como Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana o Andalucía, el peso de la población extranjera es especialmente significativo y continúa creciendo.

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones se insiste en que la inmigración es un elemento estructural del mercado laboral español.

Los datos de afiliación a la Seguridad Social reflejan cifras récord de trabajadores extranjeros en activo, lo que refuerza su papel en sectores estratégicos.

Desafío demográfico y envejecimiento

Más allá del crecimiento global, España afronta un profundo desafío demográfico. El país mantiene una de las tasas de natalidad más bajas de la Unión Europea y una de las esperanzas de vida más altas.

Esto provoca un progresivo envejecimiento de la población y una mayor presión sobre el sistema de pensiones y los servicios sociosanitarios.

En este contexto, la llegada de población joven procedente del extranjero contribuye a equilibrar parcialmente la pirámide poblacional.

Sin embargo, los expertos advierten de que la inmigración por sí sola no resolverá el problema estructural si no va acompañada de políticas de apoyo a la natalidad y conciliación familiar.

El debate demográfico se sitúa así en el centro de la agenda pública. Alcanzar los 50 millones de habitantes será un hito simbólico, pero el verdadero reto estará en garantizar la sostenibilidad económica y social del país en un entorno de transformación demográfica acelerada.

Por ahora, el dato es claro: España no solo crece, sino que lo hace impulsada por la diversidad. Más de 10 millones de residentes nacidos fuera de sus fronteras forman ya parte esencial de la realidad social, laboral y cultural del país.