La capa de ozono se está recuperando. No es una frase simbólica ni una impresión optimista: es la conclusión que sostienen los últimos balances científicos publicados por organismos internacionales.
Aunque el llamado “agujero de ozono” sigue apareciendo cada año sobre la Antártida, su evolución encaja con una tendencia positiva a largo plazo.
Los informes recientes de la Organización Meteorológica Mundial (WMO), del servicio europeo Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) y de NOAA junto a NASA apuntan a que el episodio antártico de 2025 fue más pequeño y más breve que muchos de los registrados en décadas anteriores.
Qué es la capa de ozono y por qué es tan importante
La capa de ozono es una franja de la atmósfera situada entre 15 y 35 kilómetros de altitud, en la estratosfera. Allí se concentra el ozono (O3), una molécula formada por tres átomos de oxígeno.
Su función es esencial: actúa como un escudo natural frente a la radiación ultravioleta (UV) más dañina del Sol. Sin ella, aumentaría el riesgo de:
- Cáncer de piel y cataratas.
- Daños en cultivos agrícolas.
- Afectación al fitoplancton y ecosistemas marinos.
Por eso su deterioro, detectado con claridad en los años ochenta, generó una de las mayores alertas ambientales del siglo XX.
Qué es el “agujero” de ozono
El agujero de ozono no es un agujero físico. Es una reducción drástica de la concentración de ozono que se produce cada primavera austral sobre la Antártida.
Se forma por la combinación de:
- Temperaturas extremadamente bajas en la estratosfera polar.
- Reacciones químicas impulsadas por compuestos como los clorofluorocarbonos (CFC).
Estos compuestos, utilizados durante décadas en refrigeración y aerosoles, liberan cloro y bromo en la estratosfera, que destruyen moléculas de ozono en reacciones en cadena.
Qué muestran los últimos datos oficiales
Según la WMO, el agujero antártico de 2025 fue pequeño y de corta duración. Copernicus confirmó que el episodio se cerró antes de lo habitual, mientras que NOAA y NASA lo situaron entre los más reducidos desde principios de los años noventa.
Los expertos subrayan que existe variabilidad natural entre años, pero coinciden en que la tendencia a largo plazo es coherente con una recuperación progresiva.
Datos clave sobre el agujero de ozono (2025)
| Indicador | Dato relevante | Fuente |
|---|---|---|
| Tamaño relativo | Entre los más pequeños desde 1992 | NOAA / NASA |
| Duración | Más corta que la media reciente | WMO |
| Cierre estacional | Finales de noviembre / 1 de diciembre | Copernicus (CAMS) |
| Tendencia general | Recuperación sostenida a largo plazo | WMO |
El papel decisivo del Protocolo de Montreal
La recuperación no es casual. En 1987 se firmó el Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional que obligó a eliminar progresivamente las sustancias que agotan el ozono.
Desde entonces:
- La concentración de CFC en la atmósfera ha disminuido.
- El cloro y el bromo estratosféricos han empezado a reducirse.
- La destrucción anual de ozono es menor que en los años noventa y primeros 2000.
Este tratado es considerado uno de los mayores éxitos de la cooperación ambiental global.
¿Está completamente resuelto el problema?
No todavía. Las sustancias que dañan el ozono permanecen décadas en la atmósfera, y la recuperación total es lenta.
Además, factores meteorológicos pueden provocar años con mayor o menor extensión del agujero.
Sin embargo, si se mantienen los compromisos internacionales y la vigilancia científica, los expertos estiman que la capa de ozono podría regresar a niveles cercanos a los de 1980 hacia mediados de siglo en muchas regiones, aunque la Antártida necesitará más tiempo.




