El mundo empresarial británico está de luto. Quentin Griffiths, cofundador de la firma de moda online Asos, ha fallecido en Tailandia tras caer desde el piso 17 de un bloque de apartamentos en la ciudad costera de Pattaya. Tenía 58 años.
Según informó la policía tailandesa, el suceso ocurrió el pasado 9 de febrero.
Los agentes encontraron el cuerpo del empresario británico en el suelo, justo debajo del balcón de su vivienda. Fue identificado como Quentin John Griffiths, quien residía solo en el inmueble.
La investigación apunta inicialmente a un suicidio
Las primeras investigaciones de las autoridades tailandesas sugieren un posible suicidio y no existen indicios de que haya intervenido terceras personas. Las cámaras de seguridad del edificio no registraron la entrada de nadie al apartamento antes de la caída.
Aun así, la policía ha confirmado que se llevará a cabo una autopsia para esclarecer definitivamente las causas del fallecimiento. También se ha tomado declaración a un amigo tailandés del empresario, quien aseguró que Griffiths atravesaba un momento complicado debido a demandas interpuestas por su exesposa, de nacionalidad tailandesa.
En el interior del apartamento, los investigadores encontraron documentación relacionada con estos procesos judiciales, lo que refuerza la hipótesis preliminar planteada por las autoridades.
Un pionero del comercio electrónico de moda
Quentin Griffiths fundó en el año 2000 la empresa As Seen On Screen, más tarde conocida como Asos, junto a Nick Robertson, Andrew Regan y Deborah Thorpe. El nombre original hacía referencia a la idea de vender prendas similares a las que aparecían en películas y series de televisión.
La compañía se convirtió en uno de los grandes referentes mundiales del comercio electrónico de moda. Según datos corporativos, Asos cuenta con 17 millones de clientes activos en más de 150 mercados y llegó a estar valorada en más de 6.000 millones de libras en su momento de máximo esplendor.
Griffiths abandonó la compañía en 2005 para emprender nuevos proyectos empresariales, mientras la firma continuaba su expansión internacional y consolidaba su modelo de venta directa al consumidor.
Una empresa marcada por altibajos
En los últimos años, Asos ha vivido un contexto complejo. Las acciones de la compañía han caído alrededor de un 96% desde su valor máximo, reflejo de la presión competitiva, los cambios en los hábitos de consumo y las dificultades del sector de la moda rápida.
El nombre de la empresa también quedó ligado a la tragedia en 2019, cuando tres de los cuatro hijos del empresario danés Anders Holch Povlsen —propietario del grupo Bestseller y principal accionista de Asos— murieron en los atentados de Sri Lanka, que dejaron 255 víctimas mortales.
La muerte de Griffiths añade ahora un nuevo capítulo trágico a la historia de una de las compañías más emblemáticas del comercio electrónico europeo. Aunque el caso no tuvo inicialmente gran repercusión en los medios locales de Pattaya, donde reside una amplia comunidad extranjera, la noticia ha cobrado relevancia tras su publicación en la prensa británica.
Su legado empresarial queda vinculado a una marca que transformó la forma de comprar ropa en internet y que durante años fue símbolo de innovación y crecimiento en el sector minorista online.




