La quedada therian en Barcelona celebrada este fin de semana en el Arc de Triomf terminó convirtiéndose en un fenómeno multitudinario que desbordó todas las previsiones.
Lo que comenzó como una convocatoria difundida en redes sociales para reunir a personas que se identifican con animales no humanos acabó reuniendo a miles de jóvenes, curiosos y creadores de contenido, y derivó en altercados que obligaron a intervenir a la Guardia Urbana y a los Mossos d’Esquadra.
Según fuentes policiales y medios presentes en la zona, la asistencia superó ampliamente lo esperado, con una concentración que rondó varios miles de personas a lo largo de la tarde.
Sin embargo, la mayoría no pertenecía al colectivo therian, sino que acudió atraída por la viralidad del evento en plataformas como TikTok e Instagram. La falta de organización formal y la presencia masiva de curiosos generaron un ambiente de tensión que fue creciendo con el paso de las horas.
¿Qué es el fenómeno therian y por qué genera tanta expectación?
El término therian hace referencia a personas que sienten una conexión psicológica o espiritual con un animal concreto y que pueden expresar esa identidad a través de comportamientos simbólicos o accesorios. En los últimos meses, el fenómeno ha ganado una enorme visibilidad en redes sociales, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
En Otro Diario ya hablamos en profundidad sobre este movimiento en Qué son los therian: el fenómeno de personas que se identifican como animales y gana visibilidad en redes, donde se explica su origen, su dimensión psicológica y el debate social que genera.
La creciente exposición digital ha provocado que muchas quedadas pasen de ser encuentros discretos a eventos virales capaces de atraer a centenares o miles de personas.
De encuentro identitario a concentración masiva
En Barcelona, la convocatoria circuló durante días en perfiles juveniles con vídeos que animaban a acudir con máscaras de animales, colas artificiales o elementos simbólicos.
No obstante, una vez en el lugar, el perfil mayoritario no era el de miembros organizados del colectivo, sino el de jóvenes que buscaban grabar contenido o presenciar algo llamativo.
Testigos presenciales relataron que se produjeron burlas hacia algunos asistentes que sí vestían accesorios relacionados con la identidad therian.
A medida que avanzaba la tarde, comenzaron los empujones, carreras improvisadas y lanzamiento de objetos como botellas o restos de comida. La situación obligó a establecer un perímetro de control policial para evitar daños mayores.
Intervención policial y detenidos
La intervención de los cuerpos de seguridad culminó con la detención de al menos cinco personas por desórdenes públicos, entre ellas varios menores de edad.
También se identificó a numerosos asistentes y se reforzó la vigilancia en la zona hasta entrada la noche.
No se registraron heridos de gravedad, aunque sí hubo momentos de tensión que obligaron a cortar parcialmente el tránsito peatonal en el paseo Lluís Companys.
El mobiliario urbano sufrió daños leves y varios comercios de la zona optaron por cerrar antes de la hora habitual ante la concentración masiva.
Un fenómeno digital con impacto real
La quedada ha reavivado el debate sobre cómo fenómenos nacidos en entornos digitales pueden transformarse rápidamente en eventos multitudinarios con consecuencias imprevisibles. Expertos en sociología juvenil señalan que la viralidad amplifica convocatorias que, en otros contextos, habrían pasado desapercibidas.
Desde el ámbito educativo, algunos profesionales alertan de la importancia de diferenciar entre identidad personal y espectáculo mediático. Otros defienden que el derecho a la autoexpresión debe protegerse siempre que no implique alteraciones del orden público. En cualquier caso, el episodio de Barcelona evidencia la brecha entre la intención inicial de ciertos colectivos y el efecto llamada que generan las redes sociales.
Más allá de los altercados, la jornada deja una reflexión clara: La combinación de identidad digital, viralidad y espacio público puede convertirse en un escenario difícil de gestionar cuando miles de personas responden a una convocatoria difundida desde un teléfono móvil.



