El espacio vuelve a situarse en el centro de la ciencia internacional en 2026. Tras varios años de intensa planificación, este nuevo ciclo concentra misiones científicas ambiciosas que buscan ampliar el conocimiento humano sobre la Luna, el entorno terrestre y los fenómenos solares. La exploración espacial entra en una etapa decisiva marcada por la cooperación internacional y el avance tecnológico.
Artemis II y el regreso humano al entorno lunar
Una de las misiones más relevantes del año será Artemis II, liderada por la NASA. Prevista para 2026, esta misión llevará astronautas a orbitar la Luna por primera vez desde el programa Apolo. Aunque no contempla un alunizaje, será clave para validar sistemas de navegación, comunicaciones y soporte vital en misiones de larga duración.
Los datos obtenidos servirán como base para futuras misiones tripuladas a la superficie lunar y, a largo plazo, para la exploración humana de Marte.
Exploración robótica del polo sur lunar
En paralelo, la ciencia espacial avanzará gracias a misiones automáticas. La Chang’e 7, desarrollada por China, tiene como objetivo explorar el polo sur de la Luna, una región clave por la posible presencia de hielo de agua.
La misión incluirá un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y un pequeño dron, lo que permitirá realizar estudios geológicos, ambientales y energéticos sin precedentes en esta zona lunar.
SMILE y el estudio del clima espacial
Otra misión destacada de 2026 es SMILE, fruto de la colaboración entre la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Ciencias. Su objetivo es analizar la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre.
Este estudio permitirá comprender mejor los fenómenos que pueden afectar a satélites, sistemas de navegación y redes eléctricas en la Tierra, reforzando la protección de infraestructuras críticas.
Presencia humana continua en órbita terrestre
El año 2026 también consolidará la actividad en estaciones espaciales. La misión Shenzhou 23 garantizará la continuidad de la tripulación en la estación espacial china Tiangong, donde se desarrollan experimentos científicos de larga duración en microgravedad.
Estos trabajos son esenciales para estudiar la adaptación del cuerpo humano al espacio y mejorar las condiciones de futuras misiones interplanetarias.
Un año clave para la ciencia espacial
El conjunto de misiones previstas para 2026 refleja una ciencia espacial cada vez más global, estratégica y orientada al largo plazo. Desde la Luna hasta la órbita terrestre, la exploración del espacio vuelve a ser una prioridad científica y tecnológica.
Más allá del simbolismo, estas misiones marcarán avances decisivos en nuestro conocimiento del entorno espacial y sentarán las bases de la próxima gran era de exploración humana fuera de la Tierra.




