Por qué la IA hará que los electricistas y fontaneros ganen más dinero

Mientras la inteligencia artificial avanza en oficinas y pantallas, fontaneros y electricistas viven una oportunidad histórica. Lejos de perder valor, su trabajo será más escaso, más demandado y mejor pagado.

Redacción otrodiario4 min de lectura
Por qué la IA hará que los electricistas y fontaneros ganen más dinero
Fontanero y Electricista

Durante años, cada avance en inteligencia artificial ha venido acompañado de la misma pregunta: ¿qué trabajos desaparecerán?

La conversación suele centrarse en oficinas, algoritmos y pantallas, pero rara vez se mira al otro lado del mercado laboral. Sin embargo, justo ahí está ocurriendo algo relevante. Mi visión es clara: la IA va a provocar que fontaneros y electricistas ganen más dinero que nunca.

No es una provocación ni una defensa romántica del trabajo manual. Es una consecuencia directa de cómo la tecnología está reordenando el valor del trabajo humano.

La automatización no sustituye lo que no puede tocar

La inteligencia artificial está demostrando una enorme capacidad para automatizar tareas cognitivas repetitivas: análisis de datos, redacción básica, atención al cliente, programación estándar o contabilidad. Todo lo que sucede en un entorno digital es, por definición, potencialmente automatizable.

Pero existe una frontera muy clara que la IA no puede cruzar: el mundo físico imprevisible. Una fuga de agua en una vivienda antigua, una instalación eléctrica defectuosa o una reforma en un edificio lleno de soluciones improvisadas no se resuelven con un modelo de lenguaje. Requieren presencia física, experiencia práctica y criterio profesional.

La paradoja es evidente: cuanto más digital se vuelve la economía, más valioso se vuelve quien sabe arreglar lo que es real.

Menos profesionales jóvenes, más demanda

Durante décadas se ha empujado a generaciones enteras hacia estudios universitarios y trabajos de oficina. El resultado ya se nota: faltan fontaneros, electricistas y técnicos cualificados en muchas ciudades.

La inteligencia artificial está acelerando esta tendencia. A medida que perfiles administrativos, creativos o técnicos ven cómo su salario se presiona a la baja por la automatización, los oficios manuales siguen el camino contrario: menos competencia y una demanda creciente.

En términos económicos, esto responde a una lógica simple: cuando algo es esencial y escaso, su precio sube. Y en este caso, el precio es la mano de obra especializada.

La IA como aliada, no como enemiga

Lejos de quedarse al margen de la revolución tecnológica, los profesionales de oficios serán de los que mejor la utilicen. De hecho, ya está ocurriendo.

La inteligencia artificial permite hoy a un fontanero o electricista:

  • Optimizar rutas y tiempos de trabajo.
  • Calcular presupuestos con mayor precisión.
  • Gestionar clientes, agenda y facturación de forma automática.
  • Diagnosticar problemas apoyándose en bases de datos técnicas.

El resultado es claro: más trabajos al día, menos tiempo perdido y mayor margen por servicio. La IA no sustituye al profesional, lo convierte en una microempresa mucho más eficiente.

El cliente paga por confianza, no por algoritmos

Hay algo que la inteligencia artificial no puede replicar: la confianza humana en situaciones críticas. Cuando una casa se queda sin luz o una tubería inunda una cocina, nadie quiere hablar con un chatbot.

Se busca a alguien que llegue, evalúe el problema y lo solucione. Esa tranquilidad tiene un precio, y cada año será mayor.

La tecnología elimina intermediarios, pero eleva el valor del experto que actúa en el mundo real.

En un futuro donde muchos servicios digitales serán casi gratuitos, los trabajos físicos especializados se convertirán en bienes escasos.

Un cambio de estatus social silencioso

Durante años, estos oficios han sido vistos como una opción secundaria. La inteligencia artificial está cambiando esa percepción sin hacer ruido.

Mientras muchos titulados universitarios compiten en mercados saturados y con salarios a la baja, fontaneros y electricistas negocian tarifas al alza, eligen trabajos y acumulan listas de espera.

No es una moda pasajera ni un titular exagerado. Es una tendencia estructural que ya señalan informes sobre el futuro del empleo y la automatización, como los del World Economic Forum o los análisis de McKinsey.

Conclusión: la IA redefine quién gana más

La inteligencia artificial no reparte riqueza de forma uniforme. Premia aquello que no puede copiar ni escalar fácilmente.

En ese nuevo mapa laboral, los fontaneros y electricistas ocupan una posición privilegiada: trabajo esencial, imposible de deslocalizar y cada vez más escaso.

Por eso, lejos de temer a la IA, estos profesionales están a punto de vivir su mejor momento económico en décadas. Y esta vez, el algoritmo juega a su favor.