La robótica humanoide acaba de dar un paso más hacia el realismo. La compañía china DroidUp ha presentado oficialmente a Moya, un robot humanoide que no solo camina y gesticula, sino que también sonríe, mantiene contacto visual con las personas y regula su temperatura corporal entre los 32 y 36 grados centígrados, acercándose así a la sensación térmica de un ser humano.
El lanzamiento ha generado un intenso debate en redes sociales y medios tecnológicos por el grado de naturalidad que transmite.
El robot ha sido diseñado para resultar visualmente cercano, con una expresión facial capaz de simular emociones básicas y una mirada que sigue a la persona con la que interactúa.
Un humanoide con rasgos inquietantemente reales
Moya destaca por su diseño estilizado y proporciones similares a las de un adulto joven.
El robot mide aproximadamente 1,65 metros y pesa alrededor de 55 kilogramos, lo que facilita su integración en espacios diseñados para humanos sin necesidad de infraestructuras especiales.
Uno de los aspectos más llamativos es su sistema térmico interno. DroidUp ha incorporado un mecanismo que permite mantener la superficie del robot a una temperatura que oscila entre 32 y 36 grados.
Esta característica no es meramente estética: busca reforzar la sensación de naturalidad en interacciones físicas, como un apretón de manos o el contacto cercano en tareas asistenciales.
El robot está equipado con sensores de profundidad, cámaras de alta resolución y sistemas de reconocimiento facial que le permiten identificar interlocutores y establecer contacto visual dinámico. Este detalle resulta clave en la percepción humana de empatía y atención.
Capacidades técnicas y movimiento autónomo
Moya puede desplazarse de forma autónoma gracias a un sistema de locomoción bípeda con equilibrio dinámico.
Sus articulaciones eléctricas le permiten caminar con estabilidad, girar, inclinarse e incluso realizar pequeños gestos coordinados con las manos.
El robot integra algoritmos avanzados de inteligencia artificial para procesar órdenes de voz, interpretar instrucciones básicas y responder con frases sencillas
Su arquitectura de software está pensada para actualizarse de forma remota, lo que permitiría ampliar funciones con el tiempo.
En demostraciones públicas difundidas por la compañía, el humanoide aparece caminando por interiores, realizando saludos y respondiendo a estímulos visuales. Puedes ver uno de los vídeos oficiales aquí:
Precio y fecha de lanzamiento
DroidUp ha confirmado que la llegada comercial de Moya está prevista para finales de 2026.
Aunque inicialmente se enfocará en mercados asiáticos, la compañía no descarta una expansión internacional si la demanda lo respalda.
El precio estimado ronda los 1,2 millones de yenes japoneses, lo que equivale aproximadamente a 6.483,6 euros al cambio actual.
Esta cifra sitúa a Moya en un rango competitivo dentro del segmento emergente de robots humanoides de consumo y uso corporativo ligero.
El coste relativamente contenido frente a otros desarrollos industriales podría facilitar su adopción en recepciones de hoteles, centros comerciales, eventos tecnológicos o incluso como asistente doméstico en hogares de alto poder adquisitivo.
Una carrera global por el humanoide doméstico
El caso de Moya se enmarca en una tendencia global hacia la normalización de robots con apariencia humana. En Otro Diario ya analizamos el auge de esta tecnología con Neo, el robot humanoide que quiere entrar en los hogares y cambiar la vida doméstica, otro proyecto que apuesta por integrar la robótica en la vida cotidiana.
La diferencia en el caso de Moya radica en su enfoque en el realismo físico y emocional. La combinación de temperatura corporal, contacto visual y expresión facial coloca el debate en un terreno más profundo: la aceptación social de máquinas que imitan cada vez mejor a las personas.
Entre fascinación y debate ético
El avance de robots humanoides hiperrealistas también plantea interrogantes éticos. La línea entre herramienta tecnológica y simulación social se vuelve cada vez más difusa. Expertos en interacción humano-robot advierten que la percepción emocional puede influir en la forma en que los usuarios se relacionan con estas máquinas.
Aun así, el mercado apunta a un crecimiento sostenido. La mejora en baterías, motores eléctricos y chips especializados en inteligencia artificial está reduciendo costes y aumentando prestaciones.
Si los plazos se cumplen, Moya podría convertirse en uno de los primeros humanoides de precio relativamente accesible con rasgos físicos tan avanzados.
La pregunta ya no es si los robots humanoides formarán parte del paisaje cotidiano, sino qué papel desempeñarán exactamente. Con Moya, DroidUp ha demostrado que la frontera entre lo mecánico y lo humano es cada vez más estrecha.




