El diseño más icónico de Tesla entra en crisis tras nuevas normas de seguridad en China

Un diseño icónico de Tesla vuelve al centro del debate tras nuevas demandas y una futura prohibición en China que impacta en la seguridad y la regulación del automóvil.

Redacción otrodiario4 min de lectura
El diseño más icónico de Tesla entra en crisis tras nuevas normas de seguridad en China
China prohibirá las manijas electrónicas

Durante años, las manijas electrónicas y retráctiles de Tesla han sido uno de los elementos más reconocibles de sus vehículos. Pensadas para mejorar la aerodinámica y ofrecer una imagen futurista, estas soluciones tecnológicas se han convertido ahora en el foco de un intenso debate sobre seguridad vial.

En las últimas horas, el asunto ha cobrado nueva relevancia tras conocerse que China prohibirá este tipo de manijas a partir de 2027, una decisión que afecta de lleno al fabricante estadounidense.

El anuncio llega en un momento delicado para Tesla, que afronta varias demandas judiciales en Estados Unidos relacionadas con el funcionamiento de estos sistemas en situaciones de emergencia.

Algunos accidentes graves habrían puesto de manifiesto que las manijas electrónicas pueden fallar cuando el vehículo pierde energía tras un impacto, dificultando el acceso de los equipos de rescate.

Un diseño innovador bajo la lupa

Las manijas retráctiles de Tesla se popularizaron con el Model S y posteriormente se extendieron a otros modelos de la marca. Su funcionamiento depende de sistemas eléctricos y sensores que hacen que la manija se despliegue solo cuando el conductor se aproxima al vehículo.

Este planteamiento reduce la resistencia al aire y contribuye a mejorar la eficiencia energética, uno de los pilares del discurso tecnológico de la compañía.

Sin embargo, expertos en seguridad vial llevan tiempo advirtiendo de los riesgos asociados a este tipo de mecanismos.

En caso de accidente grave, especialmente si se produce un incendio o un corte total de energía, las manijas electrónicas pueden quedar inutilizadas. Esto obliga a recurrir a métodos alternativos de apertura que no siempre son intuitivos para pasajeros o rescatistas.

La tecnología debe facilitar la evacuación en situaciones extremas, no complicarla.

Demandas y presión regulatoria

En las últimas semanas, Tesla ha sido objeto de nuevas acciones legales vinculadas a este diseño. Los casos plantean que, tras determinados accidentes, las manijas electrónicas no permitieron una evacuación rápida del vehículo.

Aunque la empresa sostiene que sus coches incorporan sistemas manuales de apertura, la controversia ha reavivado el debate sobre si estos mecanismos son suficientemente visibles y accesibles en situaciones límite.

Este tipo de procesos judiciales no solo suponen un riesgo económico para la compañía, sino que también influyen en la percepción pública de sus innovaciones. La seguridad se ha convertido en un factor clave que puede frenar o acelerar la adopción de nuevas tecnologías en el sector del automóvil.

China toma la delantera

El punto de inflexión más reciente llega desde China. El país asiático ha decidido que, a partir de 2027, no se permitirán manijas ocultas o totalmente electrónicas que no cuenten con un sistema mecánico claramente funcional.

El objetivo es facilitar el acceso a los vehículos tras accidentes y mejorar la labor de los servicios de emergencia.

China es uno de los mercados más importantes para Tesla, tanto en ventas como en producción, con la gigafactoría de Shanghái como pieza clave de su estrategia global.

La nueva normativa obligará a la empresa a modificar el diseño de sus vehículos destinados a ese mercado o incluso a replantear su enfoque a nivel global para evitar versiones diferenciadas.

Impacto más allá de Tesla

La decisión china no afecta únicamente a Tesla. Otras marcas que han adoptado soluciones similares por motivos estéticos o aerodinámicos también deberán adaptarse.

No obstante, el caso de Tesla es especialmente simbólico, ya que fue una de las compañías que popularizó este tipo de diseño y lo convirtió en un rasgo distintivo.

Analistas del sector consideran que este episodio refleja un cambio de tendencia: la innovación tecnológica en el automóvil ya no se evalúa solo por su eficiencia o su atractivo visual, sino también por su comportamiento en escenarios extremos. En este contexto, la regulación actúa como contrapeso a la experimentación.

¿Un punto de inflexión en el diseño automotriz?

Para Tesla, el desafío consiste ahora en equilibrar innovación y seguridad en un entorno regulatorio cada vez más exigente. La presión simultánea de los tribunales y de los reguladores podría acelerar cambios que hasta hace poco parecían lejanos.

Lo que está en juego no es solo el futuro de unas manijas electrónicas, sino el mensaje que envía la industria del automóvil: la innovación no puede avanzar al margen de la seguridad. Y en mercados clave como China, la legislación empieza a marcar con claridad dónde están los límites.