Cada vez más empresas apagan sus proyectos en el metaverso

El entusiasmo inicial por el metaverso se enfria. Grandes y pequeñas empresas empiezan a cerrar proyectos tras chocar con la realidad del mercado, los costes y la falta de usuarios.

Redacción otrodiario3 min de lectura
Cada vez más empresas apagan sus proyectos en el metaverso
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Durante los últimos años, el metaverso fue presentado como la gran revolución digital que transformaría la forma de trabajar, comprar y relacionarse.

Sin embargo, en 2024 y 2025 cada vez más empresas están apagando o congelando sus proyectos vinculados a este entorno virtual. Lo que parecía una apuesta estratégica a largo plazo se ha convertido, para muchos, en una fuente de pérdidas y frustración.

Este fenómeno no responde a una única causa. Se trata de una combinación de factores tecnológicos, económicos y sociales que han puesto en duda la viabilidad del metaverso tal y como fue concebido en su momento.

Expectativas infladas y una adopción más lenta de lo previsto

Uno de los principales problemas ha sido la enorme distancia entre las expectativas creadas y la realidad del uso diario. Durante el auge del concepto, numerosas empresas anunciaron tiendas virtuales, oficinas digitales y experiencias inmersivas que, en la práctica, apenas atrajeron usuarios.

La mayoría de consumidores no vio un valor claro en pasar tiempo dentro de mundos virtuales para tareas cotidianas. Según varios informes del sector tecnológico, el tiempo medio de uso y la retención de usuarios se mantuvieron muy por debajo de lo proyectado inicialmente.

El metaverso prometía cambiarlo todo, pero no consiguió resolver problemas reales del usuario medio.

Costes elevados y retorno incierto

Desarrollar experiencias en el metaverso no es barato. Requiere equipos especializados, infraestructuras complejas y un mantenimiento constante. Para muchas empresas, especialmente medianas y pequeñas, la inversión inicial fue difícil de sostener.

A esto se suma la falta de un retorno claro. Las ventas dentro de entornos virtuales han sido limitadas y, en muchos casos, más simbólicas que rentables. Ante este escenario, los departamentos financieros han empezado a cuestionar la continuidad de estos proyectos.

La tecnología aún no está madura

Otro factor clave es que la tecnología necesaria para una experiencia fluida aún no está completamente madura. Los dispositivos de realidad virtual y aumentada siguen siendo caros, incómodos para usos prolongados y poco extendidos entre el gran público.

Además, problemas como la latencia, los fallos técnicos y la falta de estándares comunes entre plataformas han limitado la escalabilidad del metaverso. Sin una base tecnológica sólida, resulta complicado ofrecer experiencias consistentes y de calidad.

Cambio de prioridades en las empresas

El contexto económico global también ha influido de forma directa. Con un entorno marcado por la inflación, la incertidumbre y los ajustes presupuestarios, muchas compañías han optado por centrar sus recursos en tecnologías con beneficios más inmediatos.

La inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos están absorbiendo gran parte de la inversión tecnológica actual. Frente a estas áreas, el metaverso ha perdido atractivo como prioridad estratégica.

El metaverso no desaparece, pero se redefine

Que muchas empresas apaguen sus proyectos no significa el fin definitivo del metaverso. Más bien indica una fase de reajuste. Algunas compañías están manteniendo iniciativas más pequeñas y enfocadas en casos de uso concretos, como la formación interna o la simulación industrial.

Expertos del sector coinciden en que el concepto podría resurgir en el futuro, cuando la tecnología sea más accesible y exista una demanda real por parte de los usuarios. Por ahora, la fiebre inicial ha dado paso a una visión mucho más pragmática.

El metaverso ha dejado de ser una promesa inmediata para convertirse en una apuesta a largo plazo, donde solo sobrevivirán los proyectos capaces de aportar un valor claro y sostenible.