En la jornada del 20 de enero de 2026, el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado en Suiza, volvió a situarse como el principal escenario de debate sobre el futuro de la economía global, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y desaceleración del crecimiento.
Uno de los asuntos que más atención concentró fue la tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que reavivaron el temor a una nueva escalada arancelaria y a un deterioro de las relaciones comerciales transatlánticas. Dirigentes europeos presentes en Davos insistieron en la necesidad de preservar un comercio internacional estable y advirtieron de que una guerra comercial tendría consecuencias directas sobre la inflación y el empleo.
Desde la Comisión Europea se defendió una postura firme en favor del multilateralismo y se subrayó que Europa no está dispuesta a ceder ante presiones unilaterales. Según varios analistas reunidos en Davos, este choque de posiciones añade incertidumbre a los mercados financieros y complica las previsiones de crecimiento para 2026, especialmente en las economías más dependientes del comercio exterior.
En paralelo, el debate económico se vio atravesado por las dudas en torno a la inteligencia artificial y su impacto real en la productividad. El presidente global de la consultora PwC, Mohamed Kande, alertó de que más de la mitad de las grandes empresas no está logrando retornos claros de sus inversiones en IA, principalmente por la falta de una estrategia definida y de infraestructuras adecuadas. Sus declaraciones se apoyan en análisis recientes de la propia firma y fueron recogidas por The Economic Times.
El Foro también sirvió para reforzar la proyección internacional de varios líderes políticos. Entre ellos, el presidente argentino Javier Milei, que mantiene una intensa agenda de reuniones con bancos de inversión y grandes fondos internacionales, con el objetivo de atraer capital extranjero y consolidar su programa de reformas económicas, según informaron medios como TN.
Un foro marcado por la incertidumbre
La combinación de presiones geopolíticas, amenazas de proteccionismo y dudas sobre el verdadero impacto de la transformación digital ha convertido Davos 2026 en uno de los encuentros más complejos de los últimos años. Desde la organización del evento, el Foro Económico Mundial ha insistido en la necesidad de reforzar la cooperación internacional para evitar una fragmentación económica que podría prolongar la debilidad del crecimiento global.
Mientras tanto, los mercados reaccionan con cautela. Las bolsas europeas registraron movimientos volátiles en las primeras sesiones de la semana y los inversores optaron por activos considerados refugio, reflejando la preocupación por el rumbo que pueda tomar la economía mundial si las tensiones comerciales no se rebajan en los próximos meses.




