El mercado de las criptomonedas atraviesa uno de sus momentos más delicados del año. Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH), las dos principales referencias del sector, siguen perdiendo valor y aumentan la incertidumbre entre inversores y analistas.
En estos momentos con fecha de 3 de febrero de 2026, Bitcoin cotiza en torno a los 63.354 euros, mientras que Ethereum se mueve cerca de los 1.855 euros.
Ambas cifras reflejan una corrección sostenida que se viene arrastrando desde semanas atrás y que, por ahora, no muestra señales claras de agotamiento.
Un mercado bajo presión constante
La caída no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos que están impactando de lleno en el ecosistema cripto. Uno de los principales es el clima macroeconómico global.
Los altos tipos de interés, mantenidos por los principales bancos centrales, reducen el apetito por activos de riesgo como las criptomonedas.
Además, el fortalecimiento de monedas tradicionales y la búsqueda de refugio en instrumentos considerados más seguros han provocado salidas de capital del mercado digital.
Esta tendencia afecta especialmente a Bitcoin, que aunque es visto por algunos como “oro digital”, sigue comportándose como un activo volátil en momentos de tensión financiera.
Ethereum también sufre el golpe
En el caso de Ethereum, la presión bajista se ve amplificada por factores internos del propio ecosistema. La menor actividad en aplicaciones descentralizadas, la reducción del volumen en NFT y la desaceleración del sector DeFi están influyendo directamente en la demanda de ETH.
A esto se suma la toma de beneficios de grandes inversores que entraron a precios mucho más bajos. Estas ventas masivas generan un efecto dominó que empuja el precio hacia niveles inferiores.
Cuando el mercado entra en modo corrección, incluso los proyectos más sólidos no están a salvo.
El factor psicológico y el miedo del inversor
Otro elemento clave es el sentimiento del mercado. La falta de noticias positivas a corto plazo y el recuerdo de caídas anteriores alimentan el miedo, lo que provoca decisiones impulsivas. Muchos pequeños inversores optan por vender para limitar pérdidas, intensificando aún más la caída.
Este comportamiento suele repetirse en ciclos bajistas y, según expertos, es una de las razones por las que las correcciones suelen ser más rápidas y profundas de lo esperado.
Qué se puede esperar en las próximas semanas
El escenario actual invita a la prudencia. Algunos analistas consideran que Bitcoin podría buscar soportes más bajos antes de estabilizarse, mientras que Ethereum podría seguir la misma dinámica si no aparece un catalizador positivo.
No obstante, otros expertos recuerdan que las criptomonedas han demostrado en el pasado una gran capacidad de recuperación. Cambios en la política monetaria, avances tecnológicos o un repunte del interés institucional podrían cambiar el rumbo del mercado.
Por ahora, la tendencia sigue siendo bajista y la volatilidad permanece elevada. Los inversores más experimentados recomiendan gestión del riesgo, visión a largo plazo y evitar decisiones basadas únicamente en el pánico.
El mercado cripto vuelve a dejar claro que, junto a las oportunidades, también exige paciencia, disciplina y análisis.




