Avión despega en 2026 y aterriza en 2025: el vuelo que viajó al pasado

Un vuelo comercial entre Japón y Estados Unidos permitió a sus pasajeros despegar en 2026 y aterrizar en 2025 gracias a la Línea Internacional de Cambio de Fecha.

Redacción otrodiario4 min de lectura
Avión despega en 2026 y aterriza en 2025: el vuelo que viajó al pasado
avión despega en 2026 y aterriza en 2025 – foto de flightaware

Un avión comercial protagonizó una de esas historias que parecen sacadas de la ciencia ficción, pero que tienen una explicación muy real y científica.

Un vuelo de la aerolínea japonesa All Nippon Airways (ANA) despegó de Tokio en la madrugada del 1 de enero de 2026 y aterrizó en Los Ángeles todavía en la tarde del 31 de diciembre de 2025.

El resultado fue una experiencia única para los pasajeros, que literalmente viajaron hacia el pasado.

Un despegue en el futuro y un aterrizaje en el pasado

El vuelo NH106 partió desde el aeropuerto de Haneda, en Tokio, cuando en Japón ya se celebraba el inicio del nuevo año 2026.

Tokyo a Los Angeles

Sin embargo, tras varias horas de vuelo rumbo al este, el avión aterrizó en la ciudad de Los Ángeles cuando aún no había terminado el año 2025. Este salto temporal no se debe a ninguna anomalía, sino a la forma en la que el planeta organiza el tiempo.

La clave de este fenómeno está en la Línea Internacional de Cambio de Fecha, una línea imaginaria que recorre el océano Pacífico y que marca el punto en el que el calendario avanza o retrocede un día completo. Al cruzarla en dirección este, los relojes se atrasan, lo que provoca que el calendario retroceda un día.

Cómo funciona la Línea Internacional de Cambio de Fecha

La Tierra está dividida en husos horarios que se ajustan a la rotación del planeta. Japón se encuentra aproximadamente 17 horas por delante de la costa oeste de Estados Unidos. Cuando un avión vuela desde Asia hacia América del Norte cruzando la Línea Internacional de Cambio de Fecha, el reloj se ajusta de manera brusca.

En este caso concreto, la duración del vuelo fue menor que la diferencia horaria entre ambos puntos. Eso permitió que los pasajeros despegaran en una fecha futura y aterrizaran en una fecha pasada, algo que solo es posible en determinadas rutas y momentos del año.

Una experiencia única para celebrar dos veces el Año Nuevo

Para muchos pasajeros, este vuelo supuso una anécdota irrepetible. Algunos incluso tuvieron la oportunidad de celebrar el Año Nuevo dos veces: primero en Japón, justo antes de embarcar, y después nuevamente en Estados Unidos, al aterrizar cuando todavía era 31 de diciembre.

Viajar de Tokio a Los Ángeles en estas fechas permite experimentar cómo el tiempo puede sentirse relativo cuando se cruzan husos horarios extremos.

Este tipo de vuelos no son habituales, pero tampoco son imposibles. Ocurren principalmente en rutas transpacíficas y suelen llamar la atención cada vez que coinciden con fechas señaladas como el cambio de año.

No es ciencia ficción, es geografía y tiempo

Aunque la idea de viajar al pasado suene extraordinaria, la explicación es completamente científica. No hay paradojas temporales ni efectos extraños, solo una correcta sincronización entre horarios, calendarios y trayectos aéreos. La aviación comercial, combinada con la forma en que se mide el tiempo en el planeta, hace posible este tipo de curiosidades.

Casos como este sirven para recordar que el tiempo no se vive de la misma forma en todos los lugares del mundo y que conceptos que damos por sentados, como el día y la hora, dependen de acuerdos internacionales.

Una curiosidad que vuelve a hacerse viral

La historia del vuelo de ANA se volvió viral en redes sociales, donde muchos usuarios hablaron de un auténtico viaje en el tiempo. Sin embargo, expertos en geografía y aviación no tardaron en explicar el fenómeno y en recordar que este tipo de situaciones ya se han dado en otras ocasiones.

Aun así, para quienes iban a bordo, la experiencia fue tan real como inolvidable. No todos los días se puede decir que uno salió del futuro y aterrizó en el pasado, aunque solo fuera por unas horas.