Lo que parecía un objeto destinado a quedarse en un cajón ha vuelto con fuerza inesperada.
Las cámaras digitales compactas de los años 2000 están viviendo una segunda juventud gracias a un fenómeno viral en redes sociales que ha disparado las búsquedas en internet y reactivado su mercado de segunda mano.
En las últimas semanas, vídeos en TikTok e Instagram bajo etiquetas como “digicam” o “digital camera aesthetic” han acumulado millones de visualizaciones.
Jóvenes creadores muestran fotografías con ese acabado característico: flash directo, colores intensos y una textura menos perfecta que la de los smartphones actuales.
El resultado es una estética retro que conecta con la nostalgia y con la búsqueda de autenticidad visual.
De objeto olvidado a tendencia viral
Durante años, los teléfonos móviles desplazaron casi por completo a las cámaras compactas.
La mejora constante de los sensores y la facilidad para compartir imágenes en redes sociales las convirtieron en dispositivos aparentemente obsoletos. Sin embargo, el algoritmo ha cambiado el guion.

Según datos de tendencias de búsqueda, términos como “cámara digital antigua” o “comprar digicam” han registrado un crecimiento notable en las últimas semanas.

Plataformas de compraventa han detectado un aumento significativo del interés en modelos de marcas como Kodak, Canon, Sony o Nikon lanzados hace más de una década.

La estética imperfecta como valor
El atractivo principal no es la calidad técnica, sino precisamente lo contrario. Frente a la nitidez extrema y la edición automática de los móviles actuales, las compactas antiguas ofrecen imágenes con ruido, luces quemadas y un flash muy marcado. Ese efecto, que antes se consideraba un defecto, ahora se percibe como personalidad.
Muchos usuarios destacan también la experiencia de disparar con un dispositivo independiente del teléfono. Separar la cámara del móvil implica desconectar de notificaciones y centrarse solo en capturar el momento, algo que encaja con la tendencia hacia un consumo digital más consciente.
“Las fotos no son perfectas, pero tienen algo especial”, repiten numerosos creadores en los vídeos que están impulsando esta moda.
Impacto en el mercado
El fenómeno ya tiene consecuencias económicas. Tiendas especializadas en fotografía de segunda mano reconocen un aumento en la demanda de cámaras compactas descatalogadas, lo que está elevando sus precios respecto a hace apenas unos meses. Modelos que se vendían por menos de 30 euros han duplicado o incluso triplicado su valor.
En plena era de la inteligencia artificial y la fotografía computacional, un dispositivo sencillo y aparentemente desfasado vuelve a ocupar titulares. La cámara digital compacta, símbolo de otra etapa tecnológica, se convierte así en protagonista inesperada de 2026.




