Qué le ocurre al cuerpo humano tras 24 horas sin dormir, según la ciencia

Pasar un día entero sin dormir tiene efectos reales y medibles en el cuerpo y el cerebro. La ciencia explica qué ocurre y por qué no es inocuo.

Redacción otrodiario4 min de lectura
Qué le ocurre al cuerpo humano tras 24 horas sin dormir, según la ciencia
24 horas sin dormir

Pasar 24 horas sin dormir puede parecer una situación puntual, casi inofensiva. Sin embargo, la ciencia lleva años estudiando qué ocurre exactamente en el cuerpo humano cuando se priva de sueño durante un solo día.

Los resultados son claros: incluso una noche en vela provoca cambios fisiológicos, cognitivos y emocionales que afectan al funcionamiento normal del organismo.

El sueño no es un descanso pasivo

Dormir no es simplemente desconectar. Durante el sueño, el cuerpo regula hormonas, consolida la memoria, repara tejidos y elimina desechos metabólicos del cerebro.

Cuando este proceso se interrumpe durante 24 horas, el organismo entra en un estado de estrés que se manifiesta de múltiples formas.

Uno de los primeros sistemas en verse afectados es el sistema nervioso central. La falta de sueño altera la comunicación entre neuronas y reduce la eficiencia de áreas cerebrales clave para la atención, la toma de decisiones y el control emocional.

Qué le ocurre al cerebro tras un día sin dormir

Después de 24 horas sin dormir, el cerebro funciona de manera similar a cuando se ha consumido alcohol. Estudios científicos han demostrado que la atención sostenida, la memoria a corto plazo y el tiempo de reacción se deterioran de forma significativa.

Además, se produce un aumento del cortisol, la hormona del estrés. Este incremento altera el equilibrio químico del cerebro y favorece la irritabilidad, la ansiedad y la dificultad para concentrarse.

Por eso, tras un día entero despierto, es habitual sentirse mentalmente confuso, emocionalmente inestable y con menor capacidad para resolver problemas.

La ciencia ha demostrado que estar despierto 24 horas seguidas puede afectar al cerebro de forma comparable a una intoxicación leve por alcohol.

Efectos físicos en el cuerpo humano

La falta de sueño no solo afecta a la mente. A nivel físico, el cuerpo entra en un estado de alerta constante. El ritmo cardíaco puede alterarse, la presión arterial tiende a subir y el sistema inmunológico comienza a debilitarse.

Incluso tras solo 24 horas sin dormir, se observa una disminución en la capacidad del cuerpo para responder ante infecciones. Esto ocurre porque el sueño es clave para la producción de citoquinas, proteínas esenciales para la defensa inmunitaria.

También se altera el metabolismo. El cuerpo procesa peor la glucosa, lo que provoca picos de azúcar en sangre. Este efecto ayuda a explicar por qué la privación de sueño se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 cuando se convierte en un hábito recurrente.

Hambre, hormonas y decisiones impulsivas

Otro de los efectos más conocidos tras pasar 24 horas sin dormir es el aumento del apetito. La ciencia ha comprobado que la privación de sueño altera dos hormonas fundamentales: la grelina, que estimula el hambre, y la leptina, que genera sensación de saciedad.

Como resultado, el cuerpo pide más comida y, especialmente, alimentos ricos en azúcares y grasas. A esto se suma una menor capacidad para tomar decisiones racionales, lo que favorece elecciones impulsivas tanto en la alimentación como en otros ámbitos.

El impacto en el estado de ánimo

El estado emocional también se ve claramente afectado. Tras un día entero sin dormir, el cerebro reduce su capacidad para regular las emociones. Esto explica por qué las personas se vuelven más irritables, sensibles al estrés y propensas a reacciones exageradas.

La amígdala, una región clave en el procesamiento emocional, se vuelve más reactiva, mientras que las áreas encargadas de moderar esas respuestas funcionan peor. El resultado es un desequilibrio emocional que puede afectar a las relaciones personales y al rendimiento laboral.

¿Es peligroso pasar 24 horas sin dormir?

De forma puntual, pasar una noche sin dormir no suele tener consecuencias graves a largo plazo en personas sanas. El cuerpo tiene cierta capacidad de recuperación y, con un descanso adecuado posterior, muchos de los efectos se revierten.

Sin embargo, la ciencia advierte que normalizar la falta de sueño sí supone un riesgo serio para la salud. Repetir este patrón con frecuencia aumenta la probabilidad de desarrollar problemas cardiovasculares, trastornos metabólicos, depresión y deterioro cognitivo.

La importancia de respetar el sueño

El mensaje científico es claro: el sueño no es un lujo, es una necesidad biológica. Dormir menos de lo necesario, incluso durante un solo día, tiene efectos medibles en el cuerpo humano. Respetar los ciclos de sueño es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud física y mental.

Entender qué ocurre tras 24 horas sin dormir ayuda a tomar conciencia de la importancia del descanso y a desmontar la idea de que dormir poco es sinónimo de productividad. La ciencia demuestra justo lo contrario.