La nueva ‘ITV laboral’ en 2026: cambios que afectan a todas las empresas españolas

La llamada ‘ITV laboral’ llega en 2026 con nuevas exigencias legales para las empresas en España. Transparencia salarial, control horario digital y sanciones más duras marcan el nuevo escenario.

Redacción otrodiario3 min de lectura
La nueva ‘ITV laboral’ en 2026: cambios que afectan a todas las empresas españolas
reunión trabajadores

El año 2026 ya está en marcha y con él han comenzado a materializarse una serie de cambios laborales que afectan de lleno a las empresas en España.

La conocida como ‘ITV laboral’ no es una ley concreta, sino el conjunto de nuevas exigencias normativas que desde este mismo año refuerzan los controles sobre contratación, igualdad salarial, registro de jornada y uso de nuevas tecnologías en el ámbito laboral.

A diferencia de ejercicios anteriores, 2026 no es un año de transición. Muchas de estas obligaciones ya están activas y otras tienen plazos muy cercanos, lo que está obligando a las empresas a revisar con urgencia sus procedimientos internos. No adaptarse a tiempo puede traducirse en sanciones económicas relevantes y en un mayor riesgo de inspecciones.

Obligaciones que ya están sobre la mesa en 2026

Uno de los pilares de esta ‘ITV laboral’ es la exigencia de canales internos de denuncia para las empresas con 50 o más trabajadores. Esta obligación, vinculada a la protección de informantes, ya es plenamente exigible y requiere sistemas confidenciales, responsables designados y protocolos claros de actuación.

La Inspección de Trabajo ha empezado a poner el foco en este aspecto, y los expertos recuerdan que el incumplimiento puede acarrear multas que alcanzan el millón de euros, además de un fuerte impacto reputacional para las compañías afectadas.

Transparencia salarial: el calendario corre

Otro de los grandes frentes abiertos en 2026 es la transparencia salarial. España se encuentra ya en la cuenta atrás para la plena aplicación de la Directiva Europea que obliga a eliminar la opacidad retributiva.

Desde este año, las empresas deben prepararse para ofrecer información clara sobre salarios, justificar diferencias retributivas y evitar ofertas de empleo sin rangos salariales definidos.

Las organizaciones que no hayan iniciado todavía esta adaptación se enfrentan a un escenario de urgencia, ya que los requerimientos documentales y de análisis interno son cada vez más exigentes.

Adiós al papel: el control horario ya es digital

En 2026, el registro horario digital deja de ser una recomendación para convertirse en la opción dominante y esperada por la Inspección de Trabajo. Los sistemas manuales o poco fiables están siendo cuestionados, y las empresas deben contar con herramientas que garanticen trazabilidad, seguridad de los datos y acceso inmediato ante una inspección.

Este cambio está obligando a muchas pymes a invertir en soluciones tecnológicas y a formar a sus equipos de recursos humanos para cumplir con los nuevos estándares.

Contratos formativos e inteligencia artificial bajo vigilancia

La ‘ITV laboral’ de 2026 también endurece el control sobre los contratos formativos. Desde este año se limita su uso en función de la capacidad real de tutorización de cada empresa, con el objetivo de evitar abusos y garantizar su finalidad formativa.

Además, el uso de inteligencia artificial en procesos laborales, como selección de personal o evaluación de desempeño, está ya bajo el radar de la Inspección de Trabajo. Las empresas deben justificar el funcionamiento de estos sistemas y asegurar que no generan sesgos discriminatorios ni decisiones automatizadas sin supervisión humana.

Qué deben hacer ahora las empresas

Con 2026 ya en curso, los especialistas recomiendan actuar de inmediato. Realizar una auditoría laboral interna, revisar políticas salariales, verificar el sistema de control horario, comprobar la existencia de canales de denuncia y analizar el uso de algoritmos son pasos clave para superar esta ‘ITV laboral’.

Más allá de evitar sanciones, adaptarse a tiempo permite a las empresas ganar en seguridad jurídica, mejorar su imagen corporativa y reforzar la confianza de los trabajadores en un entorno laboral cada vez más regulado y transparente.