En un giro significativo en la relación entre grandes empresas de inteligencia artificial y el gobierno de Estados Unidos, OpenAI ha firmado un acuerdo con el Departamento de Defensa (Pentágono) para implementar sus modelos de IA en sistemas clasificados, apenas horas después de que el presidente Donald Trump ordenara a las agencias federales dejar de usar la tecnología desarrollada por su rival Anthropic.
Según anunció el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, la compañía ha llegado a este pacto para desplegar sus modelos dentro de una red clasificada del Pentágono, con la promesa de mantener principios de seguridad, incluyendo la prohibición de la vigilancia masiva y la exigencia de supervisión humana en decisiones que involucren el uso de la fuerza.
La orden de Trump, emitida esta semana, instruyó a todas las agencias del gobierno estadounidense a dejar de utilizar los productos de Anthropic en sus operaciones, en medio de un enfrentamiento público con la empresa por las restricciones éticas que esta última impone sobre el uso de su modelo de IA en operaciones militares y de vigilancia.
Por su parte, Anthropic ha criticado la medida y ha señalado que no ha recibido comunicación directa oficial sobre el estatus de las negociaciones con el Pentágono, mientras prepara acciones legales contra la designación que la Administración Trump ha realizado declarando a la compañía como un riesgo para la cadena de suministro.
Expertos en tecnología y defensa han señalado que este desarrollo marca un momento clave en la estrategia de Estados Unidos para integrar IA avanzada en sus sistemas de defensa, equilibrando la necesidad de capacidades tecnológicas con las preocupaciones éticas que rodean el uso de tales herramientas en contexto militar.




