La Unión Europea revoluciona el carnet de conducir: principales cambios antes de 2028

La Unión Europea ha aprobado una reforma histórica del carnet de conducir para unificar normas y mejorar la seguridad vial. Licencia digital, nuevos conductores y sanciones comunes marcan el cambio.

Redacción otrodiario4 min de lectura
La Unión Europea revoluciona el carnet de conducir: principales cambios antes de 2028
Cambios en el carnet de conducir

La Unión Europea ha dado luz verde a una reforma histórica de las normas que rigen el carnet de conducir en todos los Estados miembros, con el objetivo de modernizar el sistema, unificar criterios y reforzar la seguridad vial.

Las nuevas reglas, que deberán incorporarse a las legislaciones nacionales antes de finales de 2028, introducen cambios profundos en la forma de obtener, utilizar y renovar el permiso de conducción en toda Europa.

Esta reforma afectará a millones de conductores, tanto a quienes ya disponen de carnet como a los futuros aspirantes, y supone uno de los mayores avances en materia de movilidad y tráfico de las últimas décadas dentro de la UE.

Carnet de conducir digital para toda Europa

Una de las novedades más destacadas es la creación de un carnet de conducir digital con plena validez legal en todos los países de la Unión Europea. Este permiso podrá almacenarse en el teléfono móvil u otros dispositivos electrónicos, integrándose en la futura cartera de identidad digital europea.

El objetivo principal es simplificar los trámites, reducir la burocracia y facilitar el control por parte de las autoridades. Aun así, el formato físico del carnet seguirá existiendo para quienes lo prefieran o lo necesiten, especialmente en viajes fuera del territorio comunitario.

Conducir desde los 17 años con acompañamiento

La reforma también introduce cambios importantes en la edad mínima para conducir. A partir de ahora, los jóvenes podrán obtener el permiso de conducir de la categoría B desde los 17 años, aunque con condiciones específicas.

Hasta cumplir los 18 años, estos conductores deberán circular acompañados por un adulto con experiencia, que deberá cumplir una serie de requisitos mínimos de edad y antigüedad del permiso.

La medida busca facilitar una transición progresiva a la conducción autónoma y mejorar la formación práctica desde edades tempranas.

Periodo de prueba y sanciones más severas

Todos los conductores noveles estarán sujetos a un periodo de prueba obligatorio de al menos dos años. Durante este tiempo, las normas serán más estrictas y las sanciones más duras ante determinadas infracciones.

La tolerancia frente al consumo de alcohol y drogas será especialmente baja para los nuevos conductores, con el objetivo de reducir los accidentes de tráfico en los primeros años de experiencia. Además, las infracciones graves podrán conllevar la retirada del carnet con efectos en toda la Unión Europea.

Esto significa que un conductor sancionado en un país no podrá eludir la penalización desplazándose a otro Estado miembro, reforzando así la cooperación y el control transfronterizo.

Validez del permiso y controles médicos

La duración del carnet de conducir también se armoniza a nivel comunitario. Para turismos y motocicletas, el permiso tendrá una validez máxima de 15 años antes de su renovación.

No obstante, los Estados miembros podrán exigir revisiones médicas más frecuentes a partir de una determinada edad, con el fin de garantizar que los conductores mantienen las condiciones físicas y cognitivas necesarias para una conducción segura.

Exámenes más modernos y formación actualizada

Los exámenes teóricos y prácticos también se adaptarán a la realidad actual de la movilidad. Los nuevos contenidos prestarán mayor atención a la protección de usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal.

Asimismo, se reforzará la formación en el uso de sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS, cada vez más presentes en los vehículos modernos.

Un paso clave hacia una movilidad más segura

La reforma del carnet de conducir responde a un objetivo claro: reducir la siniestralidad en las carreteras europeas y crear un marco normativo común que facilite la movilidad entre países.

La Unión Europea apuesta por una conducción más responsable, digital y adaptada a los nuevos tiempos.

Cada Estado miembro deberá adaptar su legislación nacional antes de finales de 2028, fecha en la que el nuevo sistema deberá estar plenamente operativo en toda la Unión.