El tatuaje entra en el hospital: sesiones a varias manos con anestesia y pacientes sedados

La tendencia que nació en Los Ángeles ya se practica en España: grandes tatuajes realizados en una sola jornada bajo sedación médica o anestesia general.

Redacción otrodiario3 min de lectura
El tatuaje entra en el hospital: sesiones a varias manos con anestesia y pacientes sedados
Tatuajes / miguelbohigues

El dolor ha sido históricamente parte del ritual del tatuaje. Resistir la aguja formaba parte de la experiencia y del relato posterior.

Sin embargo, esa idea comienza a cambiar en España. Varios estudios ya ofrecen tatuajes con sedación médica e incluso anestesia general, algunos de ellos realizados directamente en quirófanos hospitalarios.

La tendencia, popularizada en Los Ángeles por el tatuador murciano Joaquín Ganga, consiste en ejecutar grandes piezas en una sola sesión con el cliente profundamente sedado.

El objetivo es eliminar el dolor y concentrar en unas horas proyectos que antes requerían meses de trabajo.

Dos modelos en España

En Aldaia (Valencia), el tatuador Miguel Bohigues ha habilitado en su estudio una sala específica para aplicar sedación intravenosa consciente. Antes del procedimiento, el cliente pasa una evaluación médica con un anestesista.

Durante la sesión, entra en un estado de relajación profunda, no siente dolor y apenas recuerda el proceso al despertar.

Este sistema permite que trabajen hasta cinco tatuadores al mismo tiempo, cada uno especializado en una parte del diseño. Así, una espalda completa puede terminarse en una jornada de unas ocho horas, incluyendo preparación y recuperación.

En Madrid, el estudio La Manuela Tattoo, dirigido por David Sanjusto, ha optado por un enfoque más clínico: trasladar el tatuaje al quirófano de un hospital. Allí intervienen tatuadores y personal sanitario, con un anestesista encargado de monitorizar al paciente en todo momento.

En los proyectos más largos se combinan técnicas de sedación con anestesia general para limitar el tiempo bajo sueño profundo.

Más ventajas, pero también debate

Los impulsores de esta práctica aseguran que los beneficios no se limitan a la ausencia de dolor. La relajación muscular facilita el trabajo artístico, reduce la inflamación y, según su experiencia, mejora la fijación del pigmento y la cicatrización posterior.

«Es más doloroso tatuar una pieza pequeña al estilo tradicional que una espalda entera realizada con sedación», sostienen desde el estudio madrileño.

El coste es uno de los factores determinantes. En España, estos procedimientos suelen situarse entre 5.500 y 12.500 euros, dependiendo del tamaño y del tipo de anestesia utilizada. En Estados Unidos, las cifras pueden multiplicarse ampliamente.

Aun así, sus promotores no lo presentan como un sustituto del método tradicional, sino como una opción para proyectos de gran envergadura o para personas con baja tolerancia al dolor.

El debate sigue abierto en el sector, pero lo cierto es que el tatuaje ha cruzado una nueva frontera: del estudio artístico al entorno hospitalario, con respaldo médico y control anestésico.