El deshielo del Ártico libera microorganismos nunca antes estudiados

El retroceso acelerado del hielo en el Ártico está dejando al descubierto microorganismos antiguos y desconocidos que podrían afectar a la ciencia, la salud y el clima global.

Redacción otrodiario4 min de lectura
El deshielo del Ártico libera microorganismos nunca antes estudiados
Ártico deshielo

El Ártico se está calentando a un ritmo muy superior al del resto del planeta y las consecuencias de este fenómeno comienzan a revelar escenarios tan fascinantes como inquietantes.

Uno de los efectos menos visibles, pero potencialmente más relevantes, es la liberación de microorganismos que han permanecido atrapados durante miles de años bajo el hielo y el permafrost. Científicos de distintos países advierten de que el deshielo está sacando a la luz formas de vida nunca antes estudiadas por la ciencia.

Estos microorganismos, que incluyen bacterias, virus y hongos microscópicos, quedaron congelados en condiciones extremas cuando el clima del planeta era muy diferente al actual. Gracias a las bajas temperaturas y a la ausencia de luz, muchos de ellos se han conservado en un estado de latencia, lo que significa que pueden reactivarse al entrar en contacto con condiciones más templadas.

Un laboratorio natural que se derrite

El permafrost, una capa de suelo permanentemente congelado que cubre vastas regiones del Ártico, funciona como un auténtico archivo biológico del pasado. En su interior se han encontrado restos de plantas, animales prehistóricos y ahora también microorganismos desconocidos. A medida que este suelo se descongela, todo ese material queda expuesto al entorno actual.

Investigaciones recientes han confirmado que algunos de estos microorganismos no solo sobreviven al deshielo, sino que recuperan su actividad metabólica.

En estudios realizados por centros científicos europeos y norteamericanos, los expertos han logrado reactivar bacterias y virus que llevaban decenas de miles de años congelados, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la resistencia de la vida en condiciones extremas.

¿Una amenaza para la salud humana?

Uno de los grandes interrogantes es si estos microorganismos pueden suponer un riesgo para los ecosistemas actuales o para la salud humana.

Aunque la mayoría de los expertos coincide en que la probabilidad de una pandemia es baja, sí reconocen que existe una importante falta de conocimiento sobre cómo podrían interactuar estas formas de vida antiguas con los organismos modernos.

Casos aislados han alimentado el debate. En 2016, un brote de ántrax en Siberia fue vinculado al deshielo de un reno infectado décadas atrás, lo que puso de relieve que algunos patógenos pueden permanecer activos durante largos periodos bajo el hielo. Este episodio reforzó la necesidad de una vigilancia científica constante en las regiones polares.

Una oportunidad única para la ciencia

Más allá de los posibles riesgos, muchos investigadores destacan el enorme potencial científico que supone el estudio de estos microorganismos.

Analizar formas de vida tan antiguas puede ayudar a comprender cómo evolucionó la vida en la Tierra, cómo se adapta a condiciones extremas y qué mecanismos permiten la supervivencia durante miles de años sin actividad aparente.

Estos descubrimientos también podrían tener aplicaciones directas en la biotecnología y la medicina. Algunas bacterias del permafrost producen compuestos que podrían convertirse en nuevos antibióticos o enzimas industriales. En un contexto marcado por el aumento de la resistencia a los antibióticos, este tipo de investigaciones cobra una relevancia estratégica.

El deshielo del Ártico no solo es una señal alarmante del cambio climático, también es una ventana abierta al pasado biológico del planeta.

El impacto climático de los microorganismos

La liberación de estos microorganismos también puede influir directamente en el clima. Al reactivarse, algunas bacterias contribuyen a la descomposición de materia orgánica atrapada en el permafrost, liberando gases de efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono. Este proceso podría acelerar aún más el calentamiento global en un preocupante círculo vicioso.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Ártico podría experimentar veranos prácticamente sin hielo antes de mediados de siglo si no se reducen de forma drástica las emisiones globales. Este escenario aumentaría la exposición de estos microorganismos al entorno global.

Un fenómeno que exige más investigación

Los científicos coinciden en que aún se sabe muy poco sobre la mayoría de los microorganismos liberados por el deshielo. La prioridad actual es catalogarlos, estudiar su comportamiento y evaluar sus posibles efectos a largo plazo. Instituciones científicas internacionales ya están desarrollando proyectos específicos para analizar muestras del permafrost.

El deshielo del Ártico es uno de los recordatorios más claros de cómo el cambio climático está alterando procesos naturales que permanecieron estables durante milenios.

Lo que hoy emerge del hielo no solo plantea preguntas sobre el pasado de la Tierra, sino también sobre el futuro de la vida en un planeta cada vez más cálido.