Trump reabre el debate sobre Groenlandia y la Casa Blanca confirma que estudia opciones para su adquisición

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a situar a Groenlandia en el centro del debate internacional tras confirmarse que su Gobierno analiza distintas vías para adquirir la isla, una idea rechazada de plano por Dinamarca y Groenlandia.

Redacción otrodiario3 min de lectura
Trump reabre el debate sobre Groenlandia y la Casa Blanca confirma que estudia opciones para su adquisición
Groenlandia

La posible compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos ha regresado con fuerza al primer plano de la política internacional.

A fecha de hoy, 7 de enero de 2026, la Casa Blanca ha confirmado que el Gobierno de Donald Trump está estudiando distintas opciones para adquirir la isla ártica, una iniciativa que ha provocado una reacción inmediata de rechazo por parte de Dinamarca, Groenlandia y varios aliados europeos.

La confirmación llegó a través de fuentes oficiales estadounidenses citadas por Reuters, que informaron de que asesores del presidente están analizando diferentes escenarios para reforzar el control estadounidense en Groenlandia. Desde la Casa Blanca se reconoció que «todas las opciones están sobre la mesa», una afirmación que ha elevado notablemente la tensión diplomática.

La justificación estratégica de Washington

El entorno de Trump defiende que Groenlandia es un territorio clave para la seguridad nacional de Estados Unidos. Su ubicación estratégica en el Ártico, el deshielo progresivo que abre nuevas rutas marítimas y la creciente presencia de Rusia y China en la región explican el renovado interés de Washington.

Estados Unidos mantiene desde hace décadas una infraestructura militar permanente en la isla, incluida la base aérea de Pituffik, esencial para los sistemas de alerta temprana y defensa antimisiles. Según la Administración estadounidense, reforzar su influencia en Groenlandia permitiría garantizar la estabilidad estratégica en el norte del Atlántico.

La Casa Blanca reconoce que el Ártico se ha convertido en una prioridad estratégica y que Groenlandia ocupa una posición central en ese tablero geopolítico.

Rechazo inmediato de Dinamarca y Groenlandia

La respuesta desde Europa no se ha hecho esperar. La primera ministra danesa ha pedido públicamente a Trump que abandone cualquier planteamiento sobre la adquisición de Groenlandia, recordando que la isla forma parte del Reino de Dinamarca y que su estatus no es negociable.

Según Reuters, Copenhague ha trasladado su preocupación tanto a Washington como a otros socios de la OTAN, alertando de que este tipo de mensajes dañan la cooperación entre aliados.

Desde el Gobierno autónomo de Groenlandia, con sede en Nuuk, el mensaje ha sido igualmente claro. Las autoridades locales han reiterado que Groenlandia no está en venta y que cualquier decisión sobre su futuro corresponde exclusivamente a su población.

Tensión internacional y críticas internas

El planteamiento de Trump también ha generado incomodidad dentro de la propia Alianza Atlántica. Según informó Associated Press, varios líderes europeos han rechazado cualquier intento de modificar fronteras mediante presión política o estratégica.

Además, la postura de la Casa Blanca ha suscitado críticas incluso dentro del Partido Republicano. Algunos dirigentes consideran que insistir en la compra de Groenlandia puede debilitar la posición internacional de Estados Unidos y tensar innecesariamente las relaciones con socios históricos.

Medios internacionales también han recogido la confirmación oficial de que el asunto está siendo analizado a nivel gubernamental. Según El Imparcial, la Casa Blanca reconoce que el debate ha generado preocupación en la OTAN y entre los aliados europeos.

Un debate con escaso recorrido legal

Más allá del impacto político, expertos en derecho internacional coinciden en que la compra de Groenlandia es jurídicamente inviable en el marco actual. La isla forma parte del Reino de Dinamarca y cualquier cambio de soberanía requeriría el consentimiento expreso de la población groenlandesa y complejos acuerdos internacionales.

Aun así, el hecho de que la Casa Blanca admita oficialmente que estudia esta posibilidad sitúa al Ártico como uno de los grandes focos de tensión geopolítica en el inicio del nuevo mandato de Trump. Por ahora, Dinamarca y Groenlandia mantienen una postura firme, mientras Washington insiste en subrayar la importancia estratégica de la región.